Cobrar caro por una boda

¿Está justificado el precio Jai Tiquét de una boda?

Sí. Rotundamente sí.

¿Te parece caro? Claro, no es «otro tipo de evento».

Quieres casarte un faquin saturdei, cuando todos quieren.

Quieres que TODO esté a tu gusto. Cambias flores, menú, el Siting, las canciones.

Mandas 5 Imeils y 12 WhatsApps por semana durante un año.

Y esperas respuesta inmediata.

Si te casas un martes de febrero con 20 personas y menú cerrado, el precio baja.

Lógico.

Si quieres un equipo humano desviviéndose para que tu sábado sea perfecto… hay que pagarlo.

Sin olvidar que la mitad de ese Badyet son impuestos.

Si no te gusta, no critiques a la Planer ni al fotógrafo ni al cátering ni al beniu.

Vete a Hacienda y diles: «¡Eh, bajadme las retenciones que es mi gran día!».

No pagas flores o música.

Pagas tiempo, experiencia, exigencia y dejarnos la piel.

¿De verdad crees que debe costar lo mismo que unas cañas con los amigos?

Espabila.

«Si la oportunidad no llama, construye una puerta«.

Milton Berle.
Lo soltó una leyenda de la televisión americana.

Aplicado a tu empresa: si el cliente no quiere pagar tu caché, constrúyele una puerta bien grande para que salga rápido y se vaya a ratear a otro lado.

P.D.: Si estás cansado de justificar cada euro que cobras y quieres atraer clientes que valoren tu servicio sin llorar por el precio, entra aquí:

Vive mejor

Japi Dei

Mejora tu negocio. Cambia tu vida.

Consejos diarios.

#JoseLevyOficial

Tu negocio de bodas es la marca que tu competencia envidia…y copia.

José Levy

 

Vive mejor