La p… reunión que nadie cancela

La peor reunión de mi semana no estaba en el calendario.

No tenía una hora concreta ni sala reservada. Ni estaba planificada en la agenda.

La tenía yo solo, en mi cabeza, a las dos de la mañana, repasando por qué ese cliente no había respondido, si había cobrado bien, si la propuesta estaba bien redactada o si simplemente era un idiota.

Seguramente eran las cuatro cosas a la vez.

He aprendido que hay un tipo de runrun interior que no se arregla con más trabajo sino con más claridad.

A menudo con la ayuda de alguien que te diga lo que no quieres oír pero necesitas escuchar.

Que tu mensaje no está mal porque seas malo en lo tuyo.

Tu mensaje falla porque nadie te ha enseñado a estructurarlo para que el cliente diga sí.

Tu precio no es el problema.

El problema es que no sabes defender con palabras bien estructuradas y enfocadas a hacer valer lo que haces.

Tu propuesta no cierra como te gustaría porque suenas igual a todos y a nadie en particular.

Eso tiene solución.

Pero primero hay que hablar.

Japi Dei

 

José Levy

P.D.: Si tienes ganas de aclararlo,


Hablemos