Lo que no dijiste en ese momento

Hay conversaciones que nunca tuviste.

Siguen ahí.

El «lo siento» que nunca llegó.

El «te quiero» que se quedó en la garganta.

El «te necesito» que tradujiste en enfado porque era más fácil.

La conversación que posponías porque el momento nunca era el adecuado.

El momento nunca es el adecuado.

Muchos momentos no vuelven.

Recuerdo cuando trabajaba oficiando cereomonias fúnebres.

El último adiós. Ese “último” adiós ya no se da. Ya se fue.

Acompañando a familias en los peores momentos de su vida. Lo que más se repetía no es el dolor de la pérdida. Es el peso de lo no dicho.

«Nunca le dije lo que significaba para mí.»

«Discutimos por una tontería y no hablamos en meses.»

«Siempre pensé que habría más tiempo.»

Ya no lo hay más tiempo.

Las palabras no dichas no desaparecen. Se acumulan. Se convierten en culpa, en distancia, en relaciones que se enfrían sin que nadie sepa exactamente por qué.

Es peor lo que se calla que lo que se dice.

Hay personas en tu vida que están esperando una palabra tuya. No esperan que sean palabras perfectas y elaboradas.

Quieren palabras que sientas.

Cuanto más esperas, más pesan esas palabras que no dijiste.

Japi Dei

José Levy

P.D.: Escribí este libro para encontrar las palabras que no llegué a decirle a mi madre. Por si te sirve para encontrar las tuyas.


las palabras