Nadie te prepara para el día que tu empresa va bien y tú estás fatal

Te venden el éxito como si fuera un destino.

Llegas. Bandera. Foto. Felicidades.

Nadie te cuenta lo que pasa cuando llegas y miras alrededor y no hay nadie con quien celebrarlo de verdad.

Porque la gente que tienes cerca no entiende exactamente lo que estás viviendo.

Tu pareja te quiere. Pero no quiere escuchar otra vez lo del margen y el personal.

Tus empleados te respetan. Pero no puedes desmoronarte delante de ellos.

Tus clientes te contratan. Pero les pagas tú a ellos, no al revés.

Y tus amigos de siempre… siguen siendo tus amigos de siempre. Con sus vidas, sus hipotecas, sus jefes. Habláis de fútbol y de lo caro que está todo.

Hay una soledad específica que viene con tener un negocio propio.

Es la soledad del que toma decisiones sin red.

Del que el domingo por la noche piensa en los sueldos que tiene que pagar el viernes.

Del que sonríe en la reunión y luego sale al coche y respira hondo antes de arrancar.

Eso no aparece en los podcasts de emprendimiento.

Aparece en los aparcamientos.

Si estás ahí, te entiendo.

Porque lo he vivido.

P.D.: Si sientes que llevas demasiado tiempo tomando decisiones solo, hablamos.

Japi Dei

José Levy


Acompaño a propietarios de negocio que necesitan un copiloto, no otro consejo genérico.