cuando la novia quiere controlarlo todo

Mi madre solo quiere ayudar.

A veces no es la madre.
A veces es la propia novia.

Esa que viene con su Excel, su carpeta con separadores de colores y su frase favorita:
“Yo lo tengo todo controlado.”

Traducción: “Te contraté, pero por si acaso, lo repaso todo yo también. Dos veces.”

Tú la conoces/ llu nou jer

En las primeras reuniones está encantadora.

Motivada.

Hiperactiva pero dulce/ suit

Tiene referencias para todo: la servilleta que vio en Pinterest, el seating plan de su amiga, el peinado de una influencer, el menú de otra boda, las flors de IG, y la animación que vio en una comedia romántica.

No es mala persona. Ni tampoco caprichosa.

Es perfeccionista con ansiedad de fondo.

Cuando la boda se acerca… esa ansiedad se disfraza de “quiero supervisarlo todo”.

Todo.

Todo.

TODO.

Cada flor, cada timing, cada coma de la minuta.

Y esa manera tuya de poner los nombres en negrita que “no se alinea con la estética general”.

Tú, como profesional, entiendes, colaboras, ayudas, solucionas.
También tragas saliva.

Sabes lo que viene: más revisiones, más llamadas fuera de horario, más tensión.

Lo peor: una novia que llega agotada a su boda… y no la disfruta.

¿Te ha pasado?

Claro que sí.

Lo has vivido.

Ya has desarrollado radar anti-control desde el primer “yo soy muy organizada”.

Te entiendo.

Por eso escribí

¿Te casas?

Un libro divertido sobre el sector, pero directo, que muestra lo que pasa cuando el control se come el disfrute y como afecta a los profesionales de bodas.

Organizar una boda no es demostrar perfección, es tomar decisiones y confiar.

Cuando eso se entiende, nuestro trabajo se vuelve infinitamente más sencillo.

P.D.:

¿Te casas? deja el control al lector.

Japi Dei

El problema nunca fue el precio.

Fue no saber quién eres.

Ikigai aplicado a negocios de bodas.

#JoseLevyOficial

José Levy

https://www.celebrationartsgroup.com/blog/