Lo que haces mal
cuando nadie te lleva la contraria
Vamos a hablar de algo que te duele:
Tus errores.
Llur misteiks
Sí, esos que te han costado dinero, tiempo y alguna que otra úlcera.
La mayoría se podían haber evitado si alguien —con criterio y sin miedo— te hubiera dicho: “no, por ahí no”.
Porque cuando nadie te lleva la contraria…
Empiezas a creerte tus propias ideas.
Confundes intuición con visión.
Acabas invirtiendo seis mil euros en un logo que parece hecho en Paint.
Ah, pero eso sí, te lo vendieron como si fuese el logo de Nike.
Los Greatest Hits del fundador sin asesor:
- Te flipas con tu producto.
Estás tan enamorado que no ves que a nadie le importa.
Solo alguien de fuera te dice: “vale, muy bonito… ¿y esto vende o qué?”
- Contratas mal.
Porque no contrastas.
No sabes si ese perfil es bueno o simplemente tú estás desesperado.
- Te metes en proyectos que te van grandes.
Y cuando te estás ahogando, tu equipo no te dice nada…
Porque les das de comer. Nadie muerde la mano que paga la nómina.
- Te obsesionas con lo urgente.
Mientras apagas fuegos, tu estrategia se quema en silencio.
Solo un asesor externo te diría: “eh, genio… estás corriendo directo al muro”.
- No ves el coste de oportunidad.
Gastas meses en algo que no escala, no convierte, no funciona…
Nadie te grita: “¡sal de ahí, que eso está muerto!”
“Pero yo tengo a mi equipo”
Mai tim
Yeah, right.
Tu equipo te respeta demasiado como para decirte que estás patinando.
Tus socios, tus empleados, incluso tus proveedores… tienen intereses.
Aunque todos te quieran, nadie va a joderse el sueldo por corregirte.
Necesitas a alguien que no dependa de ti.
Que no te adore.
Que no te tema.
Que conozca de lo que hablas.
¿Y si lo haces tú todo solo?
Superman
Puedes, claro que sí.
También puedes operarte el menisco con un tutorial de YouTube.
Si vas en serio con tu negocio… no lo haces solo.
Ni Messi entrena sin entrenador.
El error más caro es no tener a alguien que te frene.
Alguien que haya pasado por donde tú vas.
Alguien que te escuche de verdad.
Lo más peligroso no es equivocarte.
Es no tener a nadie que te lo diga a tiempo.
«No puedo decirte cuántas veces he recibido un no solo
para descubrir que justo a la vuelta de la esquina estaba esperándome
un sí más grande y más brillante».
Arlan Hamilton.
P.D.: ¿Cuántas veces te has equivocado? Sigue sumando.
Japi Dei
Tu negocio de bodas es la marca que tu competencia envidia…y copia.
Mejora tu negocio. Cambia tu vida.
Consejos diarios.
#JoseLevyOficial
José Levy